Francis Kurkdijan y Peter Philips conversan y unen talento en la línea Dior Addict, presentando novedades de su emblemático Lip Oil y tres nuevas fragancias inspiradas por su efecto jugoso y desenfadado.

El Dior Addict Lip Glow Oil nació hace años como un aceite labial híbrido, a medio camino entre tratamiento y maquillaje, capaz de aportar brillo, confort y un color que se adapta al pH de los labios. Pero su verdadero momento llegó de forma inesperada. Durante la pandemia, el producto causó furor en TikTok y, casi de la noche a la mañana, se convirtió en objeto de deseo.
Peter Philips, director de creación y de imagen de Dior Makeup, lo recuerda con humor: “se lanzó y fue bien recibido, pero sin más. Fue luego, durante el confinamiento, cuando Dior Addict Lip Glow Oil se volvió viral en TikTok y las ventas explotaron. Se agotó en pocos días y ahí empezó su carrera como estrella”. La razón de ese éxito tenía que ver con el momento. “Simplemente porque es un producto de cuidado para los labios que no está muy pigmentado y que podía llevarse debajo de la mascarilla. Aportaba brillo fresco, natural y beneficioso. En definitiva, era un tratamiento para los labios cómodo y luminoso. ¡Era exactamente lo que necesitábamos en ese momento!”.
Ese fenómeno fue el punto de partida para imaginar algo nuevo. Y si un aceite labial podía transmitir color, luz y placer inmediato, ¿por qué no trasladar ese mismo espíritu al perfume?

La respuesta llega ahora con tres fragancias creadas para dialogar con el universo Dior Addict de maquillaje por el director de creación de perfumes de Dior Francis Kurkdjian: Rosy Glow, Peachy Glow y Purple Glow. Desde el principio, el perfumista tuvo claro que debían reflejar la energía de una generación más libre y espontánea en su forma de relacionarse con el perfume. “Diseñé estas tres fragancias para la generación más joven, respondiendo a su gusto marcado por las fragancias gourmand ‘sexies’ y sin complicaciones”. Pero al mismo tiempo quiso mantener la esencia de la maison, partiendo de algunas de sus flores más emblemáticas. Su idea consistía en revelar la dimensión afrutada que se esconde en ellas: la pulpa de lichi que aparece en la rosa damascena, la nota de melocotón que emerge del jazmín grandiflorum o el matiz de frambuesa que puede sugerir el iris pallida.

El resultado son perfumes que parecen flores convertidas en fruta madura: suaves, envolventes y ligeramente golosos, pero con la elegancia característica de Dior. “Estos perfumes tienen color, brillo y una verdadera identidad que resulta instantáneamente seductora. Busqué una cierta idea de simplicidad, en el mejor sentido de la palabra”, resume Kurkdjian.
Esa idea de simplicidad –entendida como placer inmediato– también está en el origen del éxito del Lip Glow Oil: “la fuerza de este producto se basa en que es sencillo, divertido y fácil de aplicar, ofreciendo aun así grandes resultados. No necesitas ni siquiera un espejo: con una sola pasada consigues unos labios con color y volumen de forma natural”, explica Philips. De hecho, esa facilidad de uso es lo que ha convertido al producto en un favorito universal, más allá de generaciones o estilos.

Junto a los tres perfumes creados para dialogar con sus hermanos de maquillaje, Peter Philips presenta la nueva versión del aceite labial, con la que refuerza aún más esa dimensión sensorial. La fórmula, enriquecida con aceite de cereza, hidrata intensamente los labios y mantiene su característica tecnología que reacciona al pH de la piel para revelar un tono personalizado. A su acabado Juicy –icónico por su brillo translúcido y jugoso– se suman ahora dos nuevos efectos: Sparkly, con reflejos iridiscentes que evocan el azúcar cristalizado, y Glaze, más intenso y brillante, creando un efecto de glaseado luminoso. “Con los nuevos acabados Juicy, Sparkly y Glaze he creado unos labios ‘azucarados’ en sutiles tonos luminosos”, describe Philips.
Más allá de las fórmulas o las notas olfativas, el verdadero hilo conductor de esta nueva etapa de Dior Addict es la idea de efecto inmediato. Tanto Philips como Kurkdjian coinciden en esa búsqueda de algo intuitivo, luminoso y optimista. “Podría decirse que el objetivo de los perfumes Dior Addict y del Lip Glow Oil es esta idea de crear un ‘efecto bonito’”, comenta el perfumista. Y Philips está de acuerdo: “Sí, ambos compartimos un enfoque positivo y alegre”.

Esa filosofía también refleja un cambio generacional. Kurkdjian explica que, cuando estaba creando estas fragancias, imaginaba a las mujeres más jóvenes de su familia, con alrededor de 20 años, acostumbradas a moverse entre redes sociales, tendencias y una relación mucho más libre con la belleza. “Las mujeres jóvenes de hoy son así: se mueven rápido y son imparables. Me encanta que esta generación se haya alejado de la idea del perfume como algo sagrado. No hay drama”.
Quizá por eso el nuevo Dior Addict tiene algo de capricho sofisticado. Los frascos, en tonos rosa suave, melocotón luminoso o malva vibrante, recuerdan a caramelos translúcidos. Los aceites labiales brillan como pequeñas golosinas en el bolso. Y las fragancias evocan flores transformadas en fruta. Philips lo describe con una imagen divertida: “una caja de macarons multicolores”. Kurkdjian responde con otra referencia igualmente evocadora: “un boudoir del siglo XVIII decorado con cintas rosas y tonos pastel, muy estilo María Antonieta”.

Una y otra vez, todo vuelve a esa palabra que atraviesa la colección de principio a fin: glow. “Al final, el glow es casi un estado de ánimo”, dice Kurkdjian. Un estado de ánimo goloso y divertido, capaz de iluminar el día ya sea desde la sonrisa hasta el perfume.








