La tasa de refresco (medida en Hercios o Hz) indica cuántas veces por segundo el monitor actualiza la imagen en pantalla.
- 60Hz vs 144Hz: Es el salto más notorio. Pasar de 60Hz a 144Hz hace que el movimiento del ratón y la imagen en los juegos se sientan infinitamente más fluidos.
- 240Hz a 360Hz: Orientado principalmente a jugadores competitivos de eSports (Counter-Strike, Valorant). Brinda milisegundos clave de ventaja, aunque requiere una tarjeta gráfica muy potente.
Para la gran mayoría de usuarios, un monitor de 144Hz a 180Hz ofrece la mejor experiencia en relación precio-rendimiento.






